Inevitablemente

Después de la noche
Inevitablemente el día
Tras la oscuridad
Escuece la poesía

El alma busca la luz
Y teme la sombra
Que a la luz aqueja

Inevitablemente el día
Después, la noche
Con su misma melodía
Inevitablemente el día
Inevitable la poesía

VP

Un pedazo de arcilla

Acababa de terminar un grandioso cuadro repleto de estrellas y misterios que formaban un universo infinito. Con las manos aún llenas de pintura tomó un gran pedazo de arcilla e hizo un hermoso mundo, con sus propios habitantes. La pintura de sus dedos dibujó fronteras involuntariamente y baño de diferentes colores a las personas que sus dedos dieron forma. Cuando hubo terminado su redonda obra se la enseñó a sus amigos con orgullo. 

–       Esta es diferente a las demás, es especial. 

Uno replicó:

–       ¿No se verán sus habitantes como extraños al tener diferentes colores?

 Otro añadió:

–       Esos colores diferentes parecen pequeños muros que separan a sus habitantes

El creador explicó:

–       No se preocupen. Si se acercan y miran bien verán que todos están hechos del mismo material.

El saco de María

María arrastraba un saco. 
Cada día.
Todos los días.
Un pesado saco. 

En él había guardando muchos pequeños temores 
y muchas inseguridades, 
con ellas tejió su silencio 
y su silencio la alejó de los demás. 

Y en el saco guardo su soledad. 
Y la soledad se hizo sombra 
y la sombra se hizo frío. 
Y el frío, enfrió las manos 
y enfrió el corazón. 

Y el tiempo acumuló los temores 
y miedo se hizo grande 
y saco se hizo pesado. 
Sus tiernos sentimientos quedaron abajo 
aplastados bajo la inmensa presión.

Nadie podía verlos 
y María los sentía muy al fondo de su corazón. 

Y el tiempo hizo del saco ella 
y de ella el saco. 
Nadie veía el saco que pesaba en su interior. 
Y el saco y María eran uno. 
Y nadie veía a María. 
Y María sentía el peso 
y sentía el silencio latiendo en su temor.

Y el saco gritaba en el silencio
El constante susurro que nacía en su interior:

¡No eres digna de amor!

Un saco arrastraba a María. 
Todos los días. 
Cada día. 
Un saco tejido de dolor. 

VP


Fiel

Siempre escribo de las mismas cosas

Pues camino con los mismos pies

Si al leer mis palabras hay mariposas

Que alborotan un poco tu tranquila sien

Y nuevas ideas o viejos sentimientos

Rozan suavemente tu hermana piel

Seguiré escribiendo las mismas cosas

Seguiré camino con mis mismos pies

Seguiré amando tu vida hermosa

Seguiré a mis principios siendo fiel.

VP